Fernando Capece: Cuando el Reino Fungi se encuentra con la Dialéctica
En el Centro de Educación Agraria N34, un profesor del trabajo social está revolucionando la forma de enseñar micología. Capece no solo enseña a cultivar hongos comestibles —enseña a pensar el mundo desde la Funga.

En el Centro de Educación Agraria N34, un profesor del trabajo social está revolucionando la forma de enseñar micología. Fernando Capece no solo enseña a cultivar hongos comestibles —enseña a pensar el mundo desde la Funga.
El aula como laboratorio vivo
Las clases de Capece no son lecciones magistrales. Son experiencias inmersivas donde los hongos no son el objeto de estudio, sino compañeros de aprendizaje. Con un pie en el trabajo social y otro en la micología, Capece ha construido un puente entre dos mundos que tradicionalmente no conversan.
"Entre la vida y la muerte, descomponiendo en gran medida mucho de lo que muere y devolviéndole al suelo, a la vida" — escribe en el cuadernillo de su curso. Ahí está la clave de su enfoque: los hongos como modelo pedagógico de la dialéctica.
Más allá de la flora y la fauna
Capece introduce rápidamente un concepto que está ganando fuerza en la comunidad micológica: la **Funga**. "No es la flora, ni la fauna. Le llamaremos FUNGA", escribe, siguiendo el impulso de Fundación Fungi de Chile y Hongos de Argentina.
Pero su aporte no es terminológico. Es político.
Al explicar las micorrizas —asociaciones simbióticas entre hongos y plantas— Capece despliega una reflexión profunda sobre la cooperación en la naturaleza: "Esta relación muestra que la competencia y 'la ley del más fuerte' no son las leyes únicas ni predominantes en la evolución."
Cita a Piotr Kropotkin y su clásico *"El apoyo mutuo"*, publicado hace un siglo. Kropotkin, anarquista y geógrafo ruso, argumentaba que la cooperación, no la competencia, era el motor principal de la evolución. Capece toma esa idea y la encarna en las hifas.
Los talleres en comedores comunitarios
Cuando no está en el aula, Capece lleva sus talleres a comedores comunitarios. La producción de hongos se convierte en herramienta de soberanía alimentaria. Los participantes no solo aprenden a cultivar Girgolas, Shiitake o Champiñones —aprenden a cuestionar el sistema alimentario extractivista.
"No contiene las toxinas que la carne animal industrial hoy trae" — escribe al describir las propiedades nutricionales de los hongos. La crítica es directa: "Feedlot, megafactorías, etc."
La pedagogía de Capece es clara: producir hongos no es una actividad técnica. Es un acto de resistencia.
Una bibliografía que cruza fronteras
El material de su curso reúne referencias que pocos docentes de agronomía citarían juntas:
- **Merlin Sheldrake**, *"La Red Oculta de la vida"*
- **Piotr Kropotkin**, *"El apoyo mutuo"*
- **Claudio Godio**, EMAJEA
- **Aldous Huxley**, *"La percepción de los sentidos"*
- **María Sabina**, curandera mazateca
Esta mezcla entre ciencia, teoría política, espiritualidad y micología es lo que hace único su enfoque.
La clase que no se parece a ninguna clase
Los estudiantes de Capece describen sus clases como "sumamente inmersivas". El lenguaje es cercano y a veces humorístico. Usa lenguaje inclusivo y termina su cuadernillo con el canto-poema de María Sabina:
"Cúrate mijit@, con amor bonito, y recuerda siempre… tú eres la medicina."
Esas palabras, al final de un material técnico sobre cultivo de hongos, sintetizan su proyecto: el aprendizaje como medicina.
Los hongos como espejo de la sociedad
En su Unidad 1, Capece dedica espacio a los Psilocybe cubensis. Pero no es una sección sobre drogas recreativas. Es una reflexión crítica sobre la política de drogas.
"La ley le sirve al narcotráfico, persigue consumidores y no narcos" — escribe. Sostiene que la normativa argentina está desactualizada y que debería ser debatida socialmente.
Menciona investigaciones del Hospital Borda y CONICET sobre usos terapéuticos de la psilocibina. No está proponiendo cultivo ilegal —está mostrando que el Reino Fungi también puede ser un espejo donde la sociedad se mira y cuestiona sus propias leyes.
Autocultivo como práctica emancipadora
"Por eso enseñamos –aprendemos a autocultivarles"
El autocultivo, para Capece, no es una técnica hortícola más. Es una práctica de autonomía. En un mundo donde la producción de alimentos se concentra en cada vez menos manos, saber cultivar hongos es una forma de resistencia.
El legado
Fernando Capece no es solo un profesor de producción de hongos. Es un educador que ha encontrado en la micología un lenguaje para hablar de cooperación, de crítica al extractivismo, de soberanía alimentaria y de transformación social.
Cuando alguien ha entendido que el micelio de una hectárea es un organismo vivo, interconectado, que ha sobrevivido miles de años, ya no ve la naturaleza de la misma manera. Y cuando ha comprendido que las micorrizas demuestran que la cooperación, no la competencia, es clave en la evolución, empieza a cuestionar la narrativa de la "ley del más fuerte".
Ese es el poder de las clases de Fernando Capece: los hongos no son el tema. Son la puerta de entrada a otra forma de entender la vida.
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Fuente: CEA N34 — Centro de Educación Agraria N34
Operador técnico y estratega de sistemas. Fundador del proyecto Funga.
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